miércoles, 5 de mayo de 2010

El Sabio Oculta

Una forma de vivir es vivir racionalmente. Racionalizando lo que uno piensa, no siempre es bueno que todo el mundo sepa lo que yo estoy pensando, pero si es bueno que todo lo que el mundo sepa que yo dije sean cosas pensadas y no dichas al azar o sin meditarlas, ya que es si uno dice todo lo que piensa se vuelve transparente, todos sabran cualquier cosa de uno y no existira la privacidad de mente, mientras que por el otro lado al guardarse algunas cosas, mantendra ese secreto personal, esa expectativa que la gente tiene de uno. Y tambien cuando uno va a decir algo tiene que pensarlo, porque decir cosas sin pensarlas permite que la gente se cree un concepto erroneo de lo que es uno, y hasta puede llegar a crear resentimientos por comentarios hechos sin pensarlos y sin maldad.
En la pelicula “El Padrino” se utiliza mucho esta frase de nunca digas lo que piensas, por el hecho de que en el mundo de los “negocios” o tambien en el de los negocios, no se puede ser transparente, no se puede dejar saber exactamente todo lo que se piensa, hay que analizar las cosas que se van a decir para poder vivir en paz, sin problemas. En la pelicula esta el personaje de Santino, una persona que todo lo que le pasaba por la mente lo decia, y de esta manera sus enemigos sabian que el era una persona tempestuosa, rabiosa e impulsiva y lo llevo a su muerte esta forma de ser. Es un simbolismo que se quiere referir que el hecho de no pensar y de decir todo lo que se piensa puede llevar al mundo a un caos completo.
Las palabras no son consideradas por mucha gente como armas, pero si uno se pone a pensar, de hecho que son armas y muy poderosas. ¿ Cuantas guerras no han empezado por comentarios que se dicen sin pensar en las consecuencias? Miles de guerras. Siempre se debe meditar antes de hablar. Existe una historia de hace unos años donde don Oscar Arias lleva un ramo de flores al monumento de Francisco Morazan en Honduras, cuando estan en el acto de entrega, al embajador de Costa Rica se le ocurre preguntar: “ ¿ Y de que murio el señor?” a lo que un ministro hondureño le responde: “ De un envenenamiento de plomo en San Jose, Costa Rica”. Un claro ejemplo de que uno tiene que saber que va a decir y no hablar por hablar, ya que ese tema en especifico es un tema muy sensible en la cultura centroamericana. Asi que son muy ciertas las palabras de Aristoteles, nunca se habla sin pensar.

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